Un departamento alquilado, con estilo propio


Un departamento alquilado, con estilo propio

El desafío en este departamento fue transformarlo sin modificar su estructura.
Aunque se trataba de un alquiler, la pareja —que esperaba a su primera hija— quería que este espacio se sintiera propio, como su casa.

Para esto desarrollamos una propuesta integral que combino
equipamiento, ambientación, diseño de muebles y todo lo necesario para entrar a vivir.

 

 

Un departamento alquilado, con estilo propio
Un departamento alquilado, con estilo propio
Un departamento alquilado, con estilo propio

Lo primero fue definir el uso de cada ambiente, contemplando nuevas necesidades: una habitación para la bebé, un espacio de trabajo y áreas de guardado.

Un departamento alquilado, con estilo propio
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Un departamento alquilado, con estilo propio

En un ambiente de paso entre la cocina y el living, que no tenía un uso definido, propusimos una zona mixta de juego, lectura y TV.
Diseñamos un mueble que integra guardado, espacio para la TV y una puerta corrediza oculta que conecta con la cocina. Se incorporaron pocos muebles para dejar libre el espacio de juego y relax.

Un departamento alquilado, con estilo propio
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En la cocina, un mueble a medida que oculta la caldera ayuda a delimitar el área del lavadero, incorporando al mismo tiempo una estación de café y una cava. Esta solución sumó funcionalidad sin perder luz ni amplitud.

Un departamento alquilado, con estilo propio
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En el living y comedor, un mueble a medida para la TV permite ocultar los cables y dar escala a una gran pared donde el televisor quedaría perdido.
Un sillón en L organiza la zona de estar y define el uso del espacio. Las mesas —auxiliares y de comedor— con formas orgánicas, aportan fluidez y armonía.

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La iluminación con artefactos direccionables desde distintos puntos permite generar distintas atmósferas a lo largo del día.

Un departamento alquilado, con estilo propio
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En la habitación de la bebé, un mueble a medida enmarca la ventana y resuelve estanterías, guardado para juguetes y un panel que oculta el radiador.
Un detalle en media luna de ratán suma textura y refuerza el carácter lúdico del espacio sin recargarlo.

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En el dormitorio principal se diseñó un respaldo a medida, con un planteo simple y funcional.
La tercera habitación fue destinada al home office. Se incorporó un escritorio con cajonera y un estante para exhibir objetos personales.

El proyecto priorizó una atmósfera serena y luminosa. Se eligió una paleta neutra y materiales cálidos para lograr espacios armónicos y acogedores. Las formas curvas en el mobiliario y los textiles livianos refuerzan la sensación de calma y continuidad visual en todos los ambientes.

El resultado: un hogar cómodo, funcional y lleno de detalles, listo para acompañar una nueva etapa